viernes, 25 de marzo de 2011

Más deslocalización. Competitividad y productividad.

Con el ánimo de polemizar con mi compañero acerca de su artículo sobre la deslocalización, añado algunas reflexiones más.

La razón de fondo de la deslocalización de Derbi  es seguramente política. En estos momentos cualquier gobierno hace lo que puede para colgarse la medalla de la generación de puestos de trabajo.  Derbi está controlada por Piaggio, compañía italiana, y por descontado, la fabricación se traslada a Italia. Seguramente esta compañía habrá recibido incentivos interesantes del gobierno Italiano como para que la productividad pase a un segundo término. Es, en este punto, dónde la flaqueza del tejido empresarial catalán y español  destaca. Hay una tendencia importante a que no haya realmente grandes empresas de capital español o catalán, que las hay, pero, por razones históricas y sociales el capital está en manos de unas pocas familias. Esto produce una especie de limitador a la generación de grandes empresas, sobretodo en la inversión, y de la capacidad de emprender.

Por otro lado, el esfuerzo debería ir encaminado a generar las condiciones para que el hueco sea llene con otras empresas, por ejemplo OSSA, con productos muy especializados y de gran calidad. Crear las condiciones para que estas empresas crezcan y se conviertan en grandes compañías, representa una inversión de futuro.

La inercia nos lleva al sentido contrario. La opinión pública y los agentes sociales presionan para que las empresas que quieren deslocalizarse no lo puedan hacer. Es un contrasentido peligroso ya que, si no tenemos un libre mercado ¿cómo un gobierno puede no permitir que una empresa vaya dónde quiera?, ¿con que derecho se pagan subvenciones a empresas, subvenciones que provienen de los impuestos? Es más, deberíamos reflexionar sobre si la inversión genera suficientes beneficios como para que quede justificado.

El cambio de mentalidad no se ha producido, aunque la crisis es sistémica, continuamos pensando como en el siglo XX. Por ahora intentamos dar soluciones desde el pasado, cuando nuestra mejor baza es mirar el futuro y actuar en consecuencia. Competitividad y eficiencia deberían ser las dos bazas con las que empezar a trabajar seriamente.

martes, 15 de marzo de 2011

Deslocalización Lean


Recientemente han aparecido en los medios las malas noticias del cierre de dos plantas de motos en España, tanto Derbi (perteneciente al grupo italiano Piaggo) como la nipona Yamaha, abandonarán en breve Cataluña.

Nuestro insaciable búsqueda de las causas, nos hace preguntarnos ¿Por qué se deslocalizan?
 
La simple respuesta de mudarse a países donde es más barato producir no es valida en esta ocasión, ya que se van a Italia y Francia respectivamente.

Habitualmente los fabricantes deciden montar fábricas en mercados dónde la venta suele ser estable, y no está sujeta a continuos cambios legislativos.

Lamentablemente aquí muchas leyes no han ayudado.

Citemos algunos ejemplos: 
  • La ley de Acceso al Medio Natural que prohíbe casi totalmente el uso de motocicletas off-road, cuyos principales fabricantes también son nacionales. 
  • Los continuos cambios en el tipo impositivo del Impuesto de emisiones de CO2. 
  • La elevación de la edad de acceso al ciclomotor: de 14 a 15 años.
 Otras causas, no menores, seguramente han sido: 
  • La falta de productividad. 
  • La falta de liderazgo y visión a largo plazo.
 Esta fuga de plantas hará que perdamos el know-how de los fabricantes y de la industria auxiliar adquirido durante muchos años.

Desde piensa en Lean promovemos dejar de lamentarnos, e invertir nuestro recurso más escaso “el tiempo” en nuevas iniciativas en las que aprovechar nuestro talento.

martes, 8 de marzo de 2011

¿Crisis de qué? Productividad y competitividad

Desde hace ya tiempo estamos en medio de una crisis profunda, una crisis sistémica. El problema va más allá del consumo, de la falta de crédito, es el sistema económico en si, el que está fallando.

Los últimos años, quien más quien menos, ha acabado en las colas de paro. Las empresas están aduciendo, de forma generalizada, que la bajada de facturación les obliga a despedir trabajadores. El problema de todo esto, es que se intenta apagar un fuego con gasolina. La cuestión no es si sobra gente, sino, como optimizamos los recursos que tenemos. Tendríamos que analizar diversas causas, antes de realizar un despido:
  • ¿Porqué la facturación baja? O mejor todavía, ¿mantenemos el mismo nivel de beneficios? Por sí sólo, la bajada de facturación no significa bajada de beneficios. Se puede afrontar de dos formas la bajada de facturación; disminuir costes estructurales para adaptarlos a la nueva situación, con el consiguiente peligro de reducir nuestra competitividad y productividad o aumentar la facturación optimizando los recursos disponibles, buscando nuevos mercados y siendo más eficaces.
  • Si no hay forma de aumentar la facturación o mantener los beneficios, tendríamos que analizar si los productos que estamos produciendo, distribuyendo y vendiendo, son los adecuados, si nuestro cliente los necesita, si el mercado los reclama. Podemos encontrarnos que la situación haya cambiado, y el producto que antes tenía salida, ahora no la tenga.
  • ¿Usamos y gestionamos la polivalencia?. Puede ser que un departamento tenga un exceso de personal y como consecuencia, tengamos una carga de trabajo inadecuada. Se debería negociar y implantar una redistribución de la cargas de trabajo, independientemente de los departamentos donde estén ubicados los trabajadores. Esto, evidentemente, quedara sujeto a los convenios, sindicatos y un largo etc que lo único que harán es poner obstáculos a la realidad, pero que debemos superar.
  • Si disminuye la facturación igual deberíamos aumentar el margen para compensarlo. Una de las formas para conseguirlo es bajar los costes. Puede ser, que finalmente toque un cambio, nuestro sistema de producción igual se debería adaptar al Lean management, al TOC, a una forma de gestión más eficiente que nos permita disminuir los costes.
Finalmente, si todo esto falla, tendremos que plantearnos despedir gente. Debemos ser conscientes el precio que pagaremos por ello; desmotivación, pérdida de competitividad, pérdida de capacidad de reacción, de producción, eficiencia, de conocimiento. Lo más probable es que esto abra las puertas al abismo, será el inicio de la decadencia de la empresa, que en un medio o largo plazo conduzca al cierre. Esto será así, porqué, por descontado, esta última posibilidad será el primer recurso que una empresa use para intentar salvar la crisis, cuando este, debería ser el último.

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