lunes, 6 de junio de 2011

Empresa socialmente sostenible

Entre todos deberíamos empezar a digerir algunos elementos que seguramente serán fundamentales en poco tiempo. La empresa debe empezar a tomar consciencia que un trabajador es un ser humano. La obviedad es evidente, aunque el mercado laboral ignora este aspecto.

Hay algunos ejemplos que claman al cielo. Hemos presenciado la rotura de las negociaciones entre patronal y sindicatos. Un punto sobre la mesa es ligar los sueldos con la productividad. Aparentemente no es un disparate, pero si lo es si se combina con la gestión que se da en la mayoría de las empresas. No podemos perder el norte, la empresa catalana y española, en su mayoría, fundamenta su competitividad en costes laborales bajos. Esto es impropio de un país moderno y avanzado, aunque, ¿quien dice que lo es España? La consecuencia de esta ceguera se expresa en todo tipo de atropellos contra los trabajadores, lo que conduce a una productividad más y más baja y una competitividad que debería dar vergüenza.

La estrategia de mantener costes bajos en mano de obra en las exportaciones es errónea, ya que la competencia tanto con antiguos países del este y las potencias emergentes, está mejor posicionada. La competitividad debe fundamentarse en la utilización de una gestión avanzada, el valor añadido y la aportación de valor al cliente.

Existen sistemas de gestión que permiten que una compañía  no fundamente su competitividad en costes de mano de obra bajos, lean management o TOC. El empresaria no debería utilizar la empresa como su banco privado (¿a alguien le suena esta afirmación?). Los trabajadores son seres humanos, cuanto más se maltraten peor serán los resultados. Productividad, competitividad, exportación y una gestión sostenible del entorno, tanto del cliente interno como externo, siempre teniendo claro el objetivo final: satisfacer al cliente.