lunes, 17 de febrero de 2014

Mantenimiento, ¿inversión o gasto?




Durante los proyectos que realizo en diferentes empresas, siempre llega el día en que aparece el tema del mantenimiento. En ese momento, casi por arte de magia, llega de forma inmediata la primera reflexión del cliente (o irreflexión mejor dicho) y no es otra que calificarlo de gasto, que sólo sirve para parar la producción.

Hace ya un tiempo publicamos en este blog un artículo sobre este tema, donde se demostraba que lejos de ser un gasto, es una forma de invertir y sobretodo de ahorrar costes. Pues bien, volvemos a realizar esta reflexión, esta vez sin incidir tanto en los cálculos que sustentan los argumentos:

1) Las máquinas necesitan cuidados. El objetivo de disponer de maquinaria no es otra que la producción y además, si puede ser durante largo tiempo, ya que se debe amortizar.

2) Necesitamos productos que cumplan los requisitos, es decir, minimizar el producto no conforme y además, y lo más importante, es que el proceso sea estable.

3) Debemos asegurar la calidad.

4) Hay una máxima importantísima, la no conformidad se debe detectar lo más al principio del proceso como sea posible. El porqué es simple, cuanto antes de detecte menos costes tiene. El peor de los casos es cuando lo detecta el cliente. No hace falta ser demasiad listo para ver el coste salvaje que tiene: devoluciones, reproceso, nueva producción, transporte, gestiones, abonos, imagen de la empresa, etc.

5) Si uno continua pensando que todo esto es un gasto, que haga el siguiente cálculo Sumamos los gastos que se generan a partir de: ¿Cuándo se estropea una máquina, cuánto tarda en repararse? ¿Cuánta producción se pierde? ¿Cuánta capacidad de producción se queda por el camino? ¿Cuánto producto no conforme generamos? Y esto lo comparamos con la inversión en mantenimiento que haremos.

Una vez hemos dejado claro las ventajas del mantenimiento, tenemos que ponernos manos a la obra. Como premisa principal creemos que lo mejor es la simplicidad. Marcarnos objetivos sencillos, al menos al principio en base a:

1) Por ejemplo marcar una día a la semana (los viernes son perfectos) donde se realiza un mantenimiento semanal, limpieza, engrase, ajustes..

2) A partir de aquí, en base a la instrucciones del fabricante, marcar para cada máquina un calendario de actuaciones; mensual, cada 3 meses, cada 6 meses, cada año, según convenga.

3) Apuntar y controlar los gastos que se generan, para así, poder evidenciar lo que significa el mantenimiento. Repetimos, todo esto desde la sencillez. Las consecuencias son realmente importantes y sobretodo, estamos ahorrando gastos, optimizando la producción y aumentando la calidad y la estabilidad del proceso.