domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Liderazgo?

Después de un año poco productivo en cuanto  artículos en este blog y esperando que el próximo año traiga la recuperación, vamos hablar de un caso paradigmático, con el que no hemos topado repetidamente durante estos meses.

Se dan casos, más usuales de lo que cabría esperar, dónde el director o directores de los diferentes departamentos, confiesan que los trabajadores que tiene bajo su mando no les hacen caso. Hace algunos meses un director me confesó directamente que la mitad de la plantilla no le hacía caso y que claro, que podía hacer él.

Nos llenamos la boca de conceptos como liderazgo, gestión de equipos, productividad, motivación, etc. pero claro, llegados al punto de creer que no tenemos más opción que convertir la empresa en una especie de ludoteca, los conceptos mencionados parecen un intento de chiste barato.
Más o menos, está aceptado que la empresa es una ente con el objetivo de ganar dinero. En el proceso de ganar dinero, muchos actores se benefician; directivos, trabajadores, estado, proveedores, etc. Dentro del sistema capitalista tenemos el concepto de crecimiento infinito y sostenido, el cuál no analizaremos, pero lo que está claro es que la gente no monta una empresa en plan ong. A partir de aquí, es donde tendríamos que situar el concepto de liderazgo.

Hay muchas definiciones de liderazgo, pero no parece apropiado, que entre otros conceptos, la definición tenga en cuenta que el líder es alguien capaz de decidir (de forma preferente decisiones acertadas) y que sea capaz de inspirar al resto para conseguir los objetivos. En nuestra cultura algo así se confunde con el síndrome del dictador bananero, es decir, el director que funciona creando un estado de terror perpetuo entre todos los trabajadores. También hay otra variante que es el dictador de buen rollo, el cual crea luchas internas entre personas, departamento, y en medio del caos se cree capaz de mandar, ya que todos están ocupados arrancándose los ojos. Hay una tercera variante que sería el dictador natillas, que es aquel que parece que manda pero lo que hace es pasear por la empresa, repartir tarjetas a clientes, y  de vez en cuando decidir alguna cosa.

El concepto de líder no es fácil, o se tiene un don para ello o lo tenemos que trabajar. El primer paso es realizar una autocrítica y saber en qué situación estamos. Alguien debe decidir y decidir significa que estamos solos en ello. Liderazgo y soledad van juntos, es un precio a pagar. Antes de emprender mejoras, sería conveniente que dirección sepa y analice si está liderando o no. Es el primer paso hacia la mejora.